Sobre
Qué es Berma
Fotos de ciclismo de ruta en Chile, entregadas a quien sale en ellas. Y, de antes, cuatro calculadoras hechas con las reglas y los precios de acá.
De dónde sale esto
De que en la subida siempre hay alguien con una cámara y casi nunca hay manera de que la foto llegue al que sale en ella. Termina en una historia de Instagram que se borra a las 24 horas, o en un mensaje directo que nadie contesta, o en un disco que no abre nadie nunca más.
Berma es el camino corto entre esas dos cosas: la foto y su dueño. Salimos a una cuesta, fotografiamos a todo el que sube, publicamos la galería de ese día con su fecha y su lugar, y el que aparece marca las suyas y se las lleva enteras.
Para quién está hecho
Para el que sale a rodar los fines de semana y se toma su deporte en serio sin correr una carrera. Ese no tiene dorsal, no tiene cronometraje y no sale en ninguna de las plataformas de fotos deportivas, que están todas armadas alrededor de ese número.
No es una revista ni una tienda. Hoy acá no se vende nada, y el día que eso cambie estará dicho antes.
Por qué hoy no cuesta
Porque el trabajo caro ya está hecho cuando aprieto el disparador, y lo que queda —subirlas, ordenarlas, mandarlas— es tiempo y disco. Al principio, cobrar por eso convertiría un gesto en una transacción, y el gesto es el punto.
Pero «gratis» sin final es una promesa que no se puede cumplir, y romperla después es peor que no haberla hecho. Así que hay un límite y está publicado: la etapa fundadora cierra a las 100 personas o el 31 de diciembre de 2026, lo que pase primero. Desde ahí las fotos nuevas tienen precio.
Lo que se entregó durante la etapa es gratis para siempre. No se cobra hacia atrás y no se retira nada. Las calculadoras no se cobran nunca. Todo eso, con su cupo y su fecha, está en cuánto cuesta.
Qué pasa con tus fotos
No se venden, no se ceden a un banco de imágenes y no se usan para entrenar nada. No hay reconocimiento facial: tu cara no se mide ni se guarda, te reconoces mirando.
Tampoco se guardan para siempre. Berma no es una nube: es la forma fácil de que una foto buena llegue a quien sale en ella, y después el disco se libera. Los plazos —21 días sin reclamar, 60 desde la entrega, sin límite si tú la publicas— están escritos en cómo funciona y en la privacidad.
Y si sales en una y no quieres estar, se baja el mismo día, sin explicar por qué.
Las calculadoras siguen acá
Berma empezó siendo cuatro calculadoras y siguen funcionando igual, porque siguen haciendo falta. Lo único que vale la pena contar de ellas es cómo se comprueba cada número, que es lo que decide si puedes confiar en lo que lees:
- Cada cálculo sale de una fórmula publicada. No de una tabla copiada de otra página. La fórmula está escrita en la misma herramienta, para que puedas revisarla o rehacerla a mano si quieres.
- Se contrasta contra los valores conocidos. Si la calculadora de presión no devuelve los números que cualquiera puede encontrar publicados, está mal calibrada y no se publica.
- Cada herramienta dice dónde deja de servir. A la vista, no en letra chica. La de presión te avisa cuando tu neumático se sale del rango donde el modelo está probado, y no calla el resultado: te lo da y te dice que lo tomes con pinzas.
- Lo que depende de la autoridad lleva fecha. Los impuestos de aduana cambian, así que esa página lleva escrita la fecha en que se revisaron y los enlaces a Aduanas y al SII para que lo confirmes tú.
Los cálculos no se guardan: pasan dentro de tu navegador y no salen de tu celular.
Quién está detrás
Una persona, en Chile, que sale a rodar y saca las fotos. No hay equipo, no hay oficina y no hay nadie esperando al otro lado de un chat: las peticiones las reviso yo, de a una. Si te topas con un error, avisa y se arregla el mismo día.
Busca el día en que saliste
Las salidas están por fecha y lugar, que es como uno se acuerda.